¿Alguna vez has visto una pieza de aluminio con un óxido anaranjado por el paso del tiempo? Si la viste, entonces no era de aluminio. Como no presenta ese aspecto anaranjado por más tiempo que se exponga a la intemperie, muchas personas llegan a la conclusión de que en ningún caso se oxida el aluminio.
Pero, ¿cuánto hay de mito y cuánto de realidad en esa afirmación? Hoy contestamos esa pregunta, y la respuesta puede sorprenderte.

El aluminio no se oxida: ¿verdadero o falso?
A diferencia del hierro, cuyo óxido —la herrumbre— tiene un tono marrón o rojizo y se desprende con el tiempo, el óxido de aluminio se adhiere firmemente a la superficie.
Por lo tanto, la respuesta es sí: el aluminio se oxida, pero no como otros metales. Cuando el aluminio entra en contacto con el oxígeno del aire, se forma de manera inmediata una delgada capa de óxido en su superficie. Esta película es tan fina que a menudo ni siquiera se percibe a simple vista, ya que su color suele ser gris claro o transparente, muy similar al del propio metal. Actúa como una barrera protectora natural que impide que la corrosión avance hacia el interior del material.
Por eso, el aluminio es una elección excelente para fabricar componentes que estarán expuestos a la intemperie, como carpinterías, elementos estructurales o mobiliario urbano.
Tratamientos para proteger el aluminio en exteriores
Aunque el aluminio se “autoprotege”, existen tratamientos que mejoran su resistencia y apariencia. Esto es importante sobre todo en entornos más exigentes, como zonas costeras o industriales. Aquí enumeramos algunos de nuestros tratamientos recomendados:
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Anodizado: refuerza la capa natural de óxido y permite añadir diferentes tonalidades y acabados. Además, mejora la resistencia a los rayos UV y la corrosión.
- 2Pintura o lacado: ofrece una gran variedad de colores y una protección extra frente a la humedad, el sol o los agentes químicos.
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Pulido o abrillantado: al eliminar la textura natural propia de la fundición de aluminio, el acabado es más uniforme y es más fácil de limpiar y tratar.
Mediante estos procesos, las piezas de aluminio mantienen su aspecto impecable durante años, sin perder funcionalidad ni estética.
En nuestra fundición de aluminio en Barcelona, trabajamos con distintas aleaciones, tratamientos y acabados personalizados, adaptados a las condiciones de uso de cada cliente.
Si quieres contar con nuestro expertise para tu proyecto, contáctanos.
